Hoy es uno de esos días que, sin pena ni gloria, pasan, pero que destacan por una pequeña cosa que los hace especiales. Hoy es el Santo de mi padre y de mi hermano, Manolo.Segundo de tres, el punto de inflexión del trío, nuestro vértice, un ejemplo de discreción, de humildad, de inteligencia, de entrega, de consuelo, de compañía,...un ejemplo sin igual. Sin él mi vida no sería la misma, me apoya en silencio y me da seguridad con sus miradas. Me encantaría conocer el secreto de su prudencia y su resignación, la fórmula para controlar y no evidenciar sus sentimientos, la valía en su entrega a todos los demás,...Le adoro (no menos a mi pequeño Rober, al que añoro en la distancia). Me siento afortunada , y se me queda corta la palabra, por sentirme parte de sus vidas y hacer de la mía, una vida tan dichosa.
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